Beato P. Andrés Solá Molist, CMF

Publicado el octubre 22, 2011 » Categoría: Yo lo conocí |

“Desde jovencito mostróse muy piadoso, confesándose cada ocho o quince días”.

Recuerdos de la Sra. Antonia Molist de Solá. Mamá del Beato

“Según referencias de mi madre, era un joven activo, emprendedor y de confianza, sin temor a nada. Dos veces cayó al agua, siendo salvado por ella misma una vez y por un vecino la otra”.

Testimonio de uno de sus hermanos.

“… puedo aseverar que el jovencito Solá, mientras permaneció en nuestro colegio de Vich (1909-1913), se distinguió por su mucha aplicación al estudio, con especialidad en dos últimos años de humanidades”.

Testimonio de uno de sus maestros

“Según pude observar, tenía manifiestamente sus delicias en ejercitar la virtud de la obediencia; también ponía más que regular esmero en la adquisición de la humildad y práctica de la modestia”.

Testimonio de uno de sus maestros

“Era muy piadoso para con Dios y consiguientemente devotísimo de la Santísima Virgen; sincero y respetuoso con los superiores, obsequioso y solícito para con todos sus compañeros”.

Testimonio de uno de sus maestros

“Hacia 1908, queriendo trasladarse la familia de Sentforas a Alpéns, su papá llevó a Andrés para que viera la casa que allí se les ofrecía, y le preguntó: ‘¿Te gusta la casa?’. Y Andrés contestó: ‘Me gusta mucho, pero mi vocación es de misionero’”.

Antonio María Arranz

“Era también muy obediente a sus padres, y éstos al verle despejado le enviaban a menudo al mercado de Vich con cestas de hortalizas que sabía despachar bien”.

Antonio María Arranz

“Sus conversaciones eran, muy de ordinario, un desahogo a los fervores y entusiasmos de su espíritu; la gloria del Corazón de María, el celo por la salvación de las almas, la correspondencia a la vocación […] eran asuntos que él trataba con notable satisfacción y entusiasmo. (Andrés estaba ya en el seminario claretiano)”.

Antonio María Arranz

“Durante los años de convivencia hasta que fue ordenado de sacerdote observé que su vida, sin ser de un santo, siempre se conformó con las santas reglas, horarios y demás costumbres propias de la vida religiosa”.

Antonio María Arranz

“Su fe se manifestaba en su actitud en los actos religiosos, en los que aparecía recogido y modesto, como también en la entonación con que recitaba las oraciones vocales públicas; en las visitas particulares, muy frecuentes y muy devotas, que hacía al Santísimo y al Corazón de María”.

Antonio María Arranz

“De temperamento bilioso y sanguíneo, era en su exterior de apariencias algún tanto adustas y de continente marcial y decidido. Esto le fue causa de pequeños roces y de ciertas prontitudes espontáneas que ser el primero en reconocer, y que le dieron ocasión para ejercitarse en actos hermosos de humildad”.

Antonio María Arranz

“Bajo esa adustez se escondía un corazón de oro. Era en él connatural cierto espíritu de nobleza y ternura muy íntima en sus sentimientos.”

Antonio María Arranz

“Era agradecido, apreciando visiblemente las atenciones de sus hermanos y sobre todo los desvelos de los padres superiores”.

Antonio María Arranz

“Dios nuestro Señor, que lo destinaba para héroe, le dio valor y arrojo, que se reveló en la carrera en cualquier peligro. Llevó muy bien pruebas duras, y tenía un fondo de piedad que no disminuyó nunca. Siempre recibió bien los avisos de faltas, más bien hijas de su carácter que de otra cosa”.

Testimonio de uno de sus formadores. En España

“Añado que el padre Solá dijo en mi casa que tenía conocimiento que estaba dada contra él la orden de aprehensión y esto porque sabían que andaba ejerciendo el ministerio; alguien de mi familia le dijo que se escondiera, a lo que contestó que no se escondería; que si lo aprehendían que lo aprehendieran, y que si lo fusilaban que lo fusilasen”.

Srita. Josefina Leal. León, Gto. México.

“Sus trabajos (en León, Guanajuato) según lo vi, son como siguen: se levantaba, ofrecía el santo sacrificio de la misa, daba la sagrada comunión a las personas que la pedían, después salía a las casas donde sabía que había monjas o personas que solicitaban comulgar… después de las diez de la mañana nos citábamos para hacer los bautismos que se ofrecían, los matrimonios, las confesiones”.

Sr. Gregorio Mesa, acompañaba al padre en su ministerio.

“Murió con paciencia, lo afirmo del padre Solá que sobrevivió como tres horas durante las cuales repetía con frecuencia estas palabras: ‘Jesús mío, Jesús mío, por Ti muero’. Yo mismo oí que las pronunciaba. Él mismo se preparaba a morir de esa manera. Yo lo saqué de en medio del chapopote, pues él ya no podía, primero por las heridas y después por lo pegajoso del chapopote. No lo vi morir, pues me fui a mandarle agua que me pedía porque me dijo que tenía mucha sed”.

Petronilo Flores, uno de los jóvenes que fue detenido con el padre. Luego lo dejaron en libertad.


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