Beato Miguel Gómez Loza, Laico. Mártir

Publicado el octubre 22, 2011 » Categoría: Yo lo conocí |

Mientras Elías, su único hermano, se iba al seminario, él se quedaba estudiando el segundo ciclo de la escuela elemental y ayudando a su madre viuda”.

Testigos

“Era un hombre de una pieza entera; no le gustaba la indecisión, el doble juego o la ambigüedad”.

Testigo

“Conoció a algunos exponentes del catolicismo social en Jalisco. Uno de ellos fue Miguel Palomar y Vizcarra con quien hizo amistad, éste le ayudó para que fundara en su pueblo la caja rural Raifeissen, La Refugiana, para promoción de casas para los trabajadores”.

Testigo

“Muchas veces fue hecho prisionero. Él no se dejaba intimidar, por más que estuvo preso nunca abandonó su causa. Las primeras veces por arrancar propaganda comunista muchas veces injuriosa y calumniosa hacia la Iglesia católica”.

Testigo

“Tuvo una gran devoción a la Virgen del Refugio durante toda su vida, cuando murió se le encontró que portaba un botoncito de la Virgen del Refugio que lo acompañó toda su vida”.

Varios Testigos.

“Era más piadoso que yo, comulgaba diariamente desde antes de casarnos. Nunca se acostaba sin rezar el rosario conmigo”.

Su esposa Guadalupe.

“Muchas veces no cobraba por ejercer su profesión. Trabajaba por mejorar las condiciones sociales y económicas de los obreros. Fundó su sindicato sobre todo para defender los derechos de cada gremio: barrenderos, carpinteros, herreros, músicos, etc.”.

Varios Testigos.

“Manifestó su amor al prójimo ayudándoles a defender sus derechos en los círculos obreros. Los obreros y las gentes pobres eran sus preferidos. Les ayudó en la formación de cooperativas, sociedades mutualistas, cajas de ahorro, todo para la ayuda de la gente necesitada”.

Varios Testigos.

“Su ideal era defender a la Iglesia hasta dar la vida”.

Varios Testigos.

“Tenía una fe ciega en el Sagrado Corazón y la ejerció heroicamente, él no pensaba más que en Dios y en él tenía puesta su esperanza que manifestó en su conducta”.

Varios Testigos.

“Toda su vida fue el mismo, siempre vivió con ánimo alegre y constante. En grado sobresaliente siempre estuvo atento a la causa de la Iglesia y a los derechos humanos y a su promoción con los pobres, destacándose en fortaleza y obediencia”.

Varios Testigos.

“La vida matrimonial duró poco tiempo, unos cuatro años (porque mataron a Miguel). Tuvieron tres niñas. Él trataba bien a su familia, yo lo veía, era fiel a sus deberes de estado, nunca fue descuidado”.

Testigo.

“Sé que era fiel a su matrimonio. El único rival de mi mamá era la Acción Católica. Allegaba lo necesario para la familia… yo nunca tuve noticias de que hubiera sido descuidado. Mi mamá lo quería mucho”.

Testimonio de una de sus hijas.

“Su ideal era defender a la Iglesia hasta dar la vida”.

Testigo.

“Soportó la persecución, conservó siempre el buen ánimo y estaba dispuesto a luchar hasta dar su vida en defensa de la causa de la Iglesia. Estaba dispuesto a morir por Cristo Rey. Muy seguido invocaba a Cristo Rey”.

Testigo.

“Tuvo la fortaleza física y espiritual para soportar cuantas injusticias le fueron cometidas. Tuvo fortaleza en las persecuciones que soportó. Su fortaleza estaba fundada en la confianza en Dios, ya que siempre se abandonó en sus manos”.

Testigo.

“El licenciado Zuno (el gobernador) le llegó a proponer puestos políticos, con lo que trataba de tenerlo ajeno a acciones públicas. Lo querían corromper para que no asesorara a obreros y campesinos”.

Testigo.

“Cuando era llevado a la cárcel, (59 veces fue hecho prisionero), aprovechaba para hacer apostolado, casi al nivel de ejercicios espirituales. Rezaba el rosario cantando juntamente con los presos y ellos estaban gustosos”.

Testigo.

“En una ocasión que izaron en la catedral de Guadalajara la bandera rojinegra y Miguel la bajó, motivo por el cual fue hecho prisionero en la cárcel de Escobedo, quinciado lo dejaban libre y lo volvían a meter a la cárcel de Escobedo”.

Testigo.

“Sus actividades causaban molestia al gobierno. Constantemente cateaban su casa y revolvían los papeles. Todas estas acciones lo afianzaban en sus principios y lo hacían tenaz, persistente y convencido”.

Testigo.

“En Arandas, Jalisco, recuerdo que prácticamente fue secuestrado en Cerro Gordo desterrándolo del pueblo, ya no volvió y cambió su residencia a Guadalajara”.

Testigo.

“Piensa que el dinero que te envío es óbolo de los pobres que con sacrificios muy grandes lo juntaron”.

Testigo.

“No tenía vicios. Casi no le gustaba fumar, le duraba días la cajetilla de cigarros. No pedía dinero… Exigía a su gente que fueran hombres de bien, y no gente para entretenerse o complacerse con otras mujeres. ¡Era honesto! No contaba chistes pícaros, era hombre correcto”.

Testigo.

“Los cristeros se escondieron en las barrancas. Anacleto daba órdenes en Guadalajara, y daba aviso a Miguel. Miguel participaba consciente de que estaba en peligro su vida”.

Testigo.

“Trabajó y luchó con denuedo, pero no en el frente de batalla, él no tomó las armas para luchar en el frente, él coordinaba la defensa de la fe como gobernador civil del estado de Jalisco”.

Testigo.

“Era humilde en su trato con los demás, respondiendo prontamente. Nunca tuvo nada de qué avergonzarse, no buscó relevancia en honores y era sencillo en su trato”.

Testigo.

“En cuanto al miedo, no conocía la palabra. Una frase que repetía mucho era: ‘Perdónalos, Señor’, él deseaba morir por Dios. Entonces todo mundo deseábamos hacerlo, él decía y lo oí muchas veces: ‘Deseo morir por esta causa’. Siempre fue optimista y entusiasta, nunca se le vio derrotado. Lo tomábamos como ejemplo”.

Testigo.

“Miguel quería ocultarse lo más que pudiera; quien quería verlo primero se presentaba con el de arriba (vigilante) y luego bajaban con él donde estaban las piedras, la máquina y su asiento. Las pláticas eran: ¡consejos de catolicismo! Les encomendaba: ‘Infórmense donde hay algún chiquillo sin bautizar para que el padre lo bautice”.

Testigo.

“Como no se defendía, pudieron pegarle hasta echarle un lazo y lo arrastraron hasta que lo creyeron muerto, rematándolo luego a tiros, cosa que les pesó mucho cuando en Atotonilco se dieron cuenta de quién se trataba, pues decían que bien lo hubieran podido coger vivo”.

Declaración de algunos militares que participaron en su muerte. Tomada  por el Dr. Luis Márquez.

“Tehense por ahí un burro muy fuerte para llevar a un cristero que matamos, pero que sea bueno porque está muy panzón y de seguro que era el jefe porque traía todos estos papeles”.

Declaración de algunos militares que participaron en su muerte.

“Cargaba una bolsa con papeles que le quitaron cuando lo mataron; ahí traía todo el negocio. Era jefe civil, encargado del gobierno de los cristeros. Era el jefe grande; él no era revolucionario; era jefe civil”.

Testigo.

“Se sepultó en el panteón de Mezquitán (en Guadalajara). Una familia de cierta prominencia social prestó el sepulcro, lo ofreció porque se sentían muy honrados en que fuera sepultado en su propiedad”.

Testigo.

“Voluntad de acero que hizo de su rusticidad un faro de luz. Valor intrépido, que no conoció las indecisiones ni el temor”.

Descripción que hace de él un amigo.

“Integridad de vida, sin la más leve desviación. Cristiano de una pieza que vivió la pureza evangélica con pasión arrolladora”.

Descripción que hace de él un amigo.

Mártir del derecho y de la libertad de un pueblo oprimido. Confesor de la fe, que nunca se ocupó de medir los peligros ni de calcular las posibilidades del buen éxito”.

Descripción que hace de él un amigo.

“Corazón lleno de generosidad y de amor por los ideales cristianos, para el cual todos los sacrificios, incluso el de la vida, resultaban suaves y llevaderos”.

Descripción que hace de él un amigo.


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