Beato Luis Magaña Servín, Laico. Mártir

Publicado el octubre 22, 2011 » Categoría: Yo lo conocí |

Fuimos compañeros como amigos; pero no de la escuela porque yo era muy pobre; yo tenía que trabajar…Luis  era un buen muchacho; muy seguidor de sus padres”.

Amigo de la infancia.

“El siempre fue un muchacho muy responsable, tanto en la escuela como con sus papás, casi siempre desde muy chico se la pasaba en la tenería…”

Varios testigos.

“Fue un excelente apoyo para sus padres; él estuvo al frente de la papelería y de la fábrica de huaraches. Era muy reservado…”

Amigo de la infancia.

“… le ayudaba mucho al señor cura, les daba como catecismo a los demás muchachos. Él era muy de rutina, su trabajo, su iglesia, de vez en cuando se iba al béisbol, en un pueblo no hay mucho que decir”.

Testigo.

“Luis era muy tranquilo, de mucha comunicación, aunque un poco reservado de primera vista. Muy activo en las organizaciones en las que él pertenecía.”

Testigo.

“Lo recuerdo como un muchacho normal, alegre, amable, muy accesible, de muy buen trato, de palabra, serio, muy formal”.

Testigo.

“Nunca le encontré una malicia. Él platicaba de todo, tenía una plática muy amena y muy interesante. Él venía a la plaza y ahí platicábamos”.

Testigo.

“Era un muchacho de fortaleza, de carácter, muy vivaracho. Él se proponía algo y lo hacía, viera que constante era para las cosas, no le temía nada a la vida”.

Testigo

“Ese muchacho valía oro, sólo con su pura fe”.

Testigo.

“Luis fue un hombre sencillo, humilde, sin grandes pretensiones; simplemente vivió con gusto lo que a él le tocó vivir”.

Varios testigos.

“El entusiasmo con Luis participó en los diferentes movimientos a los que perteneció, creo, son la mejor prueba de lo que él siempre esperó”.

Testigo

“Luis siempre ayudó a todos, a sus amigos que trabajaban con él en la tenería; a mí me ayudó siempre que acudí a él; no sólo me daba dinero sino que me aconsejaba; a uno le hacía falta ya que era huérfano, nadie se interesaba por uno, pero él siempre me ayudaba… Luis trataba a todos como si fuera él mismo”.

Testigo

“Él sabía confiar en la gente y hacía que uno se sintiera responsable de la palabra, porque antes así era, sólo la palabra”.

Testigo

“Luis perteneció a la Acción Católica de la Juventud Mexicana de corazón. Él hacía algunas reuniones en su casa y otras en los salones de la parroquia”.

Varios testigos.

“Perteneció a la Adoración Nocturna que se organizaba en grupos para pasar la noche ante el Santísimo haciéndole guardia”.

Varios testigos.

“Yo trabajé en el correo 20 años. Don Raimundo y Luis se iban conmigo para vender cueros curtidos en Atotonilco… Luis era bueno para vender. Ellos rezaban en el camino”.

Testigo

“Trabajaba mucho y él pronto hizo su dinero, ya desde joven tenía sus propias propiedades, era muy ahorrador y como no tenía ningún vicio pues todo se le quedaba”.

Testigo

Luis y Elvira su esposa venían muy temprano a misa. Yo los vi comulgar muchas veces. Sé que eran de los meros iniciadores de la Adoración Nocturna (en Arandas, Jal.) y de los de la ACJM; eran uña y carne con el señor cura de Alba, él daba algunas pláticas a los demás muchachos de la ACJM…”

Testigo

“Luis y Elvira vivían en el mismo barrio que los papás de Luis, parece que enfrente de ellos, porque Luis hizo un túnel de casa a casa, precisamente cuando la persecución religiosa. Ellos tuvieron un hijo, bien chiquito que estaba cuando mataron a Luis, y una niña que quedó en camino y que nació después de la muerte de Luis”.

Testigo

“Él quería mucho a su esposa y la respetaba… Siempre estuvo al pendiente de su esposa y de su hijo”.

Testigo

“Luis se quedó para organizar en Arandas el apoyo de todo lo que se necesitaba allí en los campamentos de Cerro Gordo… Todos los días nos llegaban cosas de alguna y otra forma. Luis sabía a lo que le estaba arriesgando y se la jugó”.

Testigo

“Los federales buscaron a Luis, al no encontrarlo se llevaron preso a su hermano Delfino. Luis con serenidad y precisión decidió presentarse ante los militares”.

Testigo

“Luis se vistió con sus mejores vestidos; se sentó a la mesa y quiso comer con toda la familia reunida. Era su última comida con los suyos. Al terminar se levantó, se puso de rodillas delante de sus padres y les pidió la bendición”.

Testigo

“Al despedirse de su familia, animó a todos diciéndoles que pronto volvería y les dio un fuerte abrazo; estrechó a su pecho y besó al pequeño Gilberto; con otro fuerte abrazo se despidió de su esposa Elvira que lloraba. Salió de su casa camino a su martirio”.

Testigo

“Luis llegó al cuarte; él entró; yo estaba ahí junto al que estaba en la puerta. Adentro, él se presentó al general y le dijo que él era Luis al que buscaba, que él se entregaba pero que dejara libre a su hermano que nada tenía que ver en todo esto. De inmediato lo mandó fusilar”.

Testigo


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