Beato José Trinidad Rangel Montaño, Pbro. Mártir

Publicado el octubre 22, 2011 » Categoría: Yo lo conocí |

“Por mi madre, que así me lo platicaba, sé que cuando era niño y joven era muy devoto de la Santísima Virgen, y que iba, sin fallar, cada domingo a oír la misa y de seguro también a confesarse… Mi madre siempre me lo puso de ejemplo”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato

“Fue caritativo, le vi dar limosna a quienes le pedían de ordinario. Era prudente y siempre ejercitó la virtud de la justicia”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato

“Antes de celebrar la misa… limpiaba o sacudía el altar, y cuando algunas personas deseaban confesarse, o por otros motivos no podía, me ponía a mí para que lo hiciera…”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato

“En 1927, yo le insistí para que se fuera a los Estados Unidos, ofreciéndole dinero, producto de una cosecha de trigo que se había levantado y él no quiso; nunca quiso irse, porque como dijo, quería cumplir con su deber”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato

“Siendo ya sacerdote me consta que tenía una fe muy grande, también grande esperanza y caridad para con Dios y para con los prójimos”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“El vicario general propuso al P. Rangel que retirara las hostias consagradas de una casa de religiosas de San Francisco del Rincón para evitar profanaciones; le advirtió sobre el peligro, y él Siervo de Dios dijo que iría porque se trataba del Santísimo Sacramento”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“Me consta que era de absoluta templanza y de grande humildad; tenía grande devoción al Santísimo Sacramento, porque duraba largas horas ante Él, porque celebraba con mucha devoción la Santa Misa”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“Procuró engrandecer la devoción al Sagrado Corazón y a la Santísima Virgen Nuestra Señora”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“Con los prójimos y enfermos era de verse la gran paciencia con que soportaba los trabajos del ministerio y la prontitud con que los atendía”.

P. Patricio Arroyo Urbina

“Trino era un niño, y llegamos a creer varios compañeros que aun ya ordenado nunca había perdido la inocencia bautismal”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“Nunca fue para humillar a nadie y debió tener una grande humildad… era la humildad su distintivo”.

P. Cornelio Sierra. Párroco de Silao, Gto.

“Uno de sus feligreses, en la plaza pública de la parroquia de Jaripitío, atrevidamente lo injuriaba, y el Siervo de Dios no contestaba palabra alguna a las injurias”.

José Dolores Pérez García

“Cuando tratamos de ocultarlo tras un ropero, él no aceptó, sino que me dijo: ‘Mire, señorita, esto no puede hacerse cuando llega la hora de  mi martirio porque yo quiero estar con nuestro Señor; y me toca este momento”.

Srita. María Muñoz

“De jovencito él ayudaba a su padre en las labores del campo; nunca lo vi disparatar, ni travesear con otros muchachos en chorchitas; le gustaba rezar y leer libros piadosos”.

Sr. Julio Bárcenas, amigo del papá del Beato.

“Confesaba mucho, sin límite, es decir, que si había muchos penitentes no se levantaba del confesionario hasta que terminaba, aun cuando fuera muy noche”.

Sr. Julio Bárcenas, amigo del papá del Beato.

“Practicó estrictamente la justicia porque nunca tuvo deudas, ni las dejó al morir, porque nadie se quejó de alguna pequeña injusticia”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato

“Cuando había de hacer algunas reparaciones al templo o había de comprar algunas cosas para el mismo, prefería para no molestar a la gente, poner una parte de su misma bolsa”.

Agustín Rangel. Hermano del Beato


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