San Manuel Morales

Publicado el agosto 1, 2012 » Categoría: Fotogalerías, Infantil |

Mesillas, pueblo ubicado en el municipio de Sombrerete, Zac. Fue allí donde  el día 8 de febrero de 1898 vio la luz primera, quien andando al tiempo abonaría con su sangre la árida superficie de su tierra: Manuel Morales.

Desde pequeño vivió con sus abuelos maternos. En su infancia sufrió el dolor de la muerte de su abuelo materno, don José Morales;  su abuela, deseando cambiar de aires, se trasladó a Chalchihuites, Zac.

En el año 1911, manifestó Manuel su anhelo de continuar estudiando, deseaba cursar los estudio de latín y humanidades; para ello eligió el Seminario Conciliar de Durango. Su abuela aceptó y el muchacho, al lado de su primo hermano, Heriberto Morales, ingresó al Seminario el 2 de octubre de 1911

Aquellos fueron los años de la Revolución Mexicana. La crisis social afectó las instituciones educativas de la capital del Estado, entre ellas al Seminario; éste fue clausurado y los alumnos tuvieron que estudiar en un lado y en otro, a veces hasta sin comer. Ante esa situación, Manuel regresó a Chalchihuites con su abuela.

Manuel fue un joven de carácter amable, sencillo y cordial; un cristiano piadoso. Como trabajador fue responsable, honrado y tenaz, lo que le logró abrirse camino en vida.

Se casó con María del Consuelo Loera Cifuentes el 1º de septiembre de 1921.  Tuvieron tres hijos: Manuel, Carlos y Alfonso. Con su familia fue cariñoso, buen esposo y padre; con los demás, amable, atento y respetuoso; estimado por el vecindario. Se daba tiempo para su familia, su trabajo y la Iglesia. Asistía diariamente a Misa con su familia y comulgaba con frecuencia; ayudaba a su párroco el P. Batis.

Fue miembro de la Acción Católica de la Juventud Mexicana y presidente de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa. El 29 de Julio de 1926, la Liga organizó un mitin en el que Manuel, como presidente y primer orador, invitó a los asistentes a sumarse a la causa usando sólo medios pacíficos: “… os exhorto a pertenecer sin temores a la Liga, cuyos medios de obrar en nada atacarían el respeto al Gobierno constituido. “Dios y mi derecho” es nuestro lema. Dicha Liga será pacífica, sin mezcla ninguna de asuntos políticos. Nuestro proyecto, suplicar al Gobierno se digne la derogación de los artículos que oprimen la libertad religiosa. A los cuatro vientos y con el corazón henchido de júbilo, gritemos: “¡Viva Cristo Rey y la Morenita del Tepeyac!”.  Los asistentes gritaron vivas a Cristo Rey y a la Virgen del Tepeyac.

Como recordarán, en la biografía del padre Batis hablamos sobre la detención de tres jóvenes, Manuel fue uno de ellos; no se acobardó ante los soldados, ni ante la muerte, más bien, antes de morir,  lleno de valor y de fe, dijo al padre Batis que suplicaba ante los soldados por su libertad: “Señor Cura, yo muero, pero Dios no muere. El cuidará de mi esposa y de mis hijos”. Luego se irguió y exclamó: “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”. Y el testimonio de su vida quedó firmado con su sangre de mártir.


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