DEL SACERDOCIO AL MARTIRIO

BEATO ÁNGEL DARÍO ACOSTA ZURITA, PBRO. MÁRTIR

El P. Ángel Darío Acosta Zurita contaba con 23 años de edad y apenas tres meses de sacerdocio en el momento de su martirio.

Nació el 20 de diciembre de 1908, en Naolinco, Ver. Desde niño conoció las limitaciones y los sacrificios, ya que, en las revueltas armadas por la revolución, su padre perdió el ganado que poseía y los medios económicos necesarios para el sostenimiento de su familia; enfermó de gravedad y falleció.

Desde pequeño, se distinguió por su carácter noble, tranquilo y reflexivo, dócil y servicial, bondadoso y responsable, sociable y extrovertido. Fue piadoso e inclinado a la Iglesia.

Siendo adolescente, expresó al Sr. Obispo su deseo de ingresar al Seminario, pero éste, viéndolo muy joven, no lo aceptó. Darío manifestó profunda tristeza y su madre lo llevó a Jalapa con el Sr. Obispo, para suplicarle que lo recibiera en su Seminario. El muchacho fue aceptado.

Darío recibió la ordenado sacerdotal el 25 de abril de 1931. Fue nombrado vicario cooperador de la parroquia de la Asunción de la ciudad de Veracruz.

A pesar de los llamados “acuerdos” entre la Iglesia y Estado, para que hubiera libertad de culto religioso, en muchos lugares los gobernantes continuaban persiguiendo a los católicos. Tal fue el caso de Veracruz.

El sábado 25 de julio de 1931, muy temprano, recibió el P. Darío la visita de su madre, que llegó a Veracruz. Era la primera vez que se veían después de su ordenación sacerdotal. Ese mismo día, en la parroquia de la Asunción  estaban los niños de todos los centros de catecismo, acompañados por sus catequistas. Había también adultos, esperando recibir el sacramento de la reconciliación. Varios hombres vestidos con gabardinas militares entraron y  comenzaron a disparar contra los sacerdotes. El P. Darío, cayó acribillado por las balas y cayó muerto, alcanzando a exclamar: “¡Jesús!”.

YO LO CONOCÍ

“Era de físico fuerte por jugar muy bien fútbol; era defensa. Hombre lleno de fe, extrovertido, de carácter afable y bondadoso; sencillo, servicial, cumplido con el reglamento del seminario en general”.

Ignacio Lehonor Arroyo, Pbro.

“Usted fue uno de los seminaristas que me merecieron más aprecio y con quien estoy más obligado, no tengo un solo recuerdo triste ni un solo resentimiento…, siempre conté con usted para todo. Ahora, pues, que se separa de nosotros, no puedo menos que sentirlo en el alma y pedir a Dios con todo mi corazón que usted sea un santo sacerdote, como fue un buen seminarista, que su apostolado sea fecundísimo y que me siga ayudando con sus oraciones”.

Carta del rector del seminario, Dr. D. Emilio Abascal Salmerón, Pbro., al P. Darío

“El carácter del padre era amable, afectuoso, sencillo. Pasaba mucho tiempo en el confesionario”.

Summ., Testigo V,  11, § 22

“Por los comentarios de los que habían participado en el atentado, supe que era imposible que el sacerdote hubiera salido con vida, pues los policías vestidos de civiles encargados de cometer el crimen, a las órdenes del cabo de apellido Aguirre, todos con negro historial de crímenes, se dividieron para entrar al templo de la Asunción”.

Ángel Ojeda Luna, de la policía secreta

“Como el padre Darío estaba impartiendo catecismo, cuando los vio cerca de los niños que recibían su lección, el sacerdote se dirigió a los policía indicándoles el camino  a la sacristía y cuando intentó hacerlos pasar le dispararon por la espalda. Todo lo anterior me lo contaron mis dos compañeros en detalle”.

Ángel Ojeda Luna, de la policía secreta

https://www.youtube.com/watch?v=xJJOr_Am4u8&list=UUzjrIw6I1jfnsVTJ9C7v01Q

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One Response to DEL SACERDOCIO AL MARTIRIO

  1. BRAIS says:

    gracias por sus informaciones. muy útil en estos sitios

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